Uncharted: El Tesoro de Drake era la prueba fehaciente de que un título desarrollado por la gente adecuada para una sola plataforma se convierte en compra obligada para sus usuarios, explotando las posibilidades de la máquina como ninguna otra. Todo en este juego estaba cuidado al detalle con un mimo exquisito y una calidad digna de cualquier superproducción de Hollywood. Y encima, adoptando un factor lúdico que en poco tiempo se convertirían en todo un referente dentro de los juegos de acción y aventuras, hasta el punto de que un icono como Lara Croft y su Tomb Raider terminaría mimetizando sus maneras jugables en su última aparición.

La estela de Nathan Drake adquiriría proporciones épicas con El reino de los ladrones, secuela que potenciaría todos y cada uno de los elementos del título original. Además, Uncharted 2 llevaba el potencial de PlayStation 3 a cotas difícilmente imaginables. Animaciones, modelados, texturas… Contemplar este trabajo de Naughty Dog en movimiento era una experiencia casi mágica, haciendo que la consola de Sony pareciera estar a años luz de la competencia. Hasta ese gran lastre que padecían muchísimos lanzamientos de PlayStation 3, la instalación de datos en el disco duro, desaparecía en un inmenso alarde de dominio tecnológico, haciendo que todo el juego cargara a través de streaming desde el propio Blu-ray.

Después de los grandes momentazos de la segunda entrega, es posible que Uncharted 3: La traición de Drake se revelara como un trabajo excesivamente conservador en sus formas. Sin embargo, intentaba plasmar escenarios y situaciones refrescantes y ciertamente apasionantes, alejándose de la repetición de ambientación y esquemas que planteaba Uncharted 2 con respecto al primer juego. Los primeros instantes en el bar, escenas como la refriega dentro del avión o los devenires de Drake por el desierto se grabarían en la historia de Sony y sus videojuegos, terminando de refutar a Uncharted como uno de los más grandes emblemas de la compañía nipona.

Tras el advenimiento a la nueva generación de The Last of Us, la llegada de la trilogía Uncharted se hacía de lo más predecible. No obstante, y al contrario de lo que sucediera con la remasterización de la aventura de Joel y Ellie, no ha sido Naughty Dog la encargada de trasladar a PlayStation 4 los devenires del señor Drake, sino la experimentada gente de Bluepoint Games (autores también de la traslación de Gravity Rush a PS4). Y en este particular caso, no se han limitado a convertir el código y optimizar la experiencia en cuanto a imágenes por segundo y resolución, sino que han apostado por convertir este The Nathan Drake Collection en la experiencia Uncharted definitiva.

Es increíble lo bien que lucen los tres Uncharted. El lustre otorgado por la mejora en la resolución, los filtros y las texturas se termina de redondear cuando vemos cómo se mueve todo a sesenta fps, una auténtica gozada que hace muchísimo por una jugabilidad que ya de por sí no necesitaba retoques. En Bluepoint Games también se han currado algunos detalles dignos de elogio y que no hemos visto en otras remasterizaciones, como el remodelar algunos rostros para hacer la trilogía más coherente y homogénea (algo que se nota sobre todo en la cara de Nathan Drake del primer Uncharted) o renderizar nuevamente todas las cinemáticas para que encajen con el nuevo empaque visual.

A nivel jugable se ha añadido un nuevo modo de dificultad que un absoluto desfase, idóneo para los cazadores de trofeos que se atrevan con su brutalidad. También se fomenta el concepto speedrun en los tres títulos con otra nueva opción, por lo que cualquiera de los tres Uncharted garantiza su vida jugable una vez finiquitado el tradicional modo campaña. Además, Bluepoint Games ha eliminado de un plumazo todas las polémicas que suscitó Uncharted 3 con aquellos cambios que se realizaron con el tema del punto de mira, homogeneizando nuevamente los tres episodios.

Con estos sutiles -pero importantes- cambios o sin ellos, Uncharted: The Nathan Drake Collection seguiría siendo una compilación de clásicos modernos absolutamente imprescindible. La trilogía continúa siendo un compendio de acción y aventuras sin igual, con un maravilloso factor lúdico en sus saltos, plataformas y tiroteos. Visualmente son juegos maravillosos, amén de que nunca nos cansaremos de escuchar las gran composiciones de Greg Edmonson para la trilogía. Es algo que saben los que pasamos por PlayStation 3 y que sin duda agradecerán aquellos que no la hayan tenido. En cualquier caso, Uncharted: The Nathan Drake Collection es un auténtico “must-have”.

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