Homefront: the revolutionDebo reconocer que he esperado un tiempo considerable antes de meterle mano al presente texto. Y es que Homefront: The Revolution ha sido un título al que se le ha vapuleado desde el primer día, con reseñas que han llegado a calificarlo como uno de los peores videojuegos de todos los tiempos. Es por ello que decidí tomármelo con cierta mesura, y más cuando sus primeros compases no me parecieron en absoluto dignos de recibir tan mala saña.

Lo digo ya: este Homefront me parece un buen juego. De hecho, debo resaltar que me ha gustado bastante, pese a tener un buen puñado de matices más que susceptibles de ser criticados con dureza. Pero cuando un trabajo como el de Dambuster Studios me tiene pegado a la pantalla, lo justo es decirlo sin tapujos. Y en este particular caso, las bondades jugables se me sitúan muy por encima de las flaquezas técnicas de las que hace gala el presente título, factor este último al que se han aferrado los que lo han abrazado como la víctima de turno para justificar esa ocasional imparcialidad usualmente intangible en esto de la prensa especializada.

Homefront: the revolution

Lo cierto y verdad es que Homefront: The Revolution puede llegar a abofetear los sentidos por su nefasta optimización. Con la excepción del monumental Ryse y del ya lejano Evolve, no es la primera vez en la que las últimas iteraciones del CryEngine parecen no rendir del todo bien en consolas, pero en el caso de Homefront, ni los PC más potentes se libran de un rendimiento caprichoso. Si bien el nivel visual es notable ─los personajes están bien diseñados y los escenarios cumplen─, la tasa de imágenes por segundo es errática, llegando a dificultar acciones básicas como el apuntado o la conducción de vehículos. Quizás le sentó mal al desarrollo tanto cambio de manos (recordemos que el proyecto estaba el manos de Crytek UK).

Afortunadamente, hace algunas semanas se lanzó un parche (no es el primero) que corregía en gran medida la optimización del código, estabilizando sobremanera el rendimiento. A pesar de distar mucho de ser perfecto, jugar tras la actualización ha sido como pasar de la noche al día, convirtiéndose en una experiencia muchísimo más satisfactoria. Antes había que hacer un pequeño esfuerzo para sacarle jugo al factor lúdico de este nuevo Homefront, pero ahora, por decirlo de alguna manera, se deja querer.

Homefront: the revolution

Tal y como ya hiciera Relic con el original Homefront, Dambuster Studios nos pone en la piel de un revolucionario que debe liderar a la resistencia en una guerra de guerrillas contra el poder militar de Corea del Norte, que ha tomado los Estados Unidos. Sin embargo, mientras el primer juego era un first person shooter de corte clásico, The Revolution se viste de Far Cry para narrar la nueva historia. Por consiguiente, si has disfrutado de los mundos abiertos ofrecidos por Ubisoft en Far Cry 3, 4 o Primal, seguramente la mecánica aquí expuesta no te defraudará lo más mínimo.

Lo que hace de este juego algo especialmente vibrante es lo emocionante que resulta. Las calles están atestadas de enemigos, que vigilan y arremeten contra cualquier indicio revolucionario. Hay zonas seguras que también son susceptibles de ser atacadas por los militares, del mismo modo que existen sectores controlados por los norcoreanos en los que tendremos que pasar desapercibidos, sumisos. Lo emocionante es el caminar por la ciudad devastada, metiéndonos en cualquier edificio para evitar (o trampear) al enemigo. Soldados patrullando, drones, tanquetas o los temibles dirigibles marcan las pautas de un escenario en el que Solid Snake a buen seguro que se lo pasaría en grande.

Homefront: the revolution

Puede que la notable tensión generada se pueda romper por una IA que no suele estar a la altura de las circunstancias. Los enemigos son tenaces, y pueden ponerte en apuros, pero también demuestran comportamientos estúpidos muy capaces de romper el clímax. Tampoco ayudan unos compañeros con ciertas tendencias suicidas… Pero al fin y al cabo, son detalles que se diluyen rápido cuando decidimos meternos de lleno en la historia y disfrutar de la correctísima ambientación, a la que contribuyen la excelsa iluminación y una más que sobresaliente banda sonora, compuesta por el veterano Graeme Norgate.

Homefront: The Revolution dispone de un multijugador cooperativo bastante interesante, representando un modo resistencia que no repara en dureza. Si puedes convencer a tres amigos para meteros en faena (la rebaja que ha sufrido el juego recientemente ayuda), hazlo. No obstante, lo que prima en la ópera prima de Dambuster Studios ─casa compuesta por los viejos miembros de Free Radical Design─ es una notable campaña a la que le está costando la vida sobresalir por encima de las críticas hacia el perfil tecnológico del juego. Yo al menos lo he disfrutado, y no se me caen los anillos a la hora de decir que este Homefront es un título más que decente.

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