Lichdom BattlemageSe podría decir que Lichdom Battlemage es todo un veterano en el entorno PC, habiéndose asomado por vez primera en agosto del 2014. Refiriéndonos a su encarnación original, hay que decir que su recepción fue cuanto menos dispersa, siendo uno de esos platos que no termina siendo del gusto de todos. En todo caso, el ejercicio de Xaviant Games con este juego es a opinión del que esto suscribe un trabajo verdaderamente sólido; un título con muchas, muchísimas más virtudes que defectos.

Lichdom Battlemage, tanto en PC como en la versión que nos llega ahora para Xbox One y PlayStation 4, es un juego de acción en primera persona que se aleja de las premisas habituales del género. El escenario nos sitúa en el típico mundo de fantasía medieval, donde abundan los monstruos y los hechizos en lo que es la clásica historia de venganza (que varía dependiendo de si elegimos ser mujer u hombre). A pesar de que su mágico planteamiento, el desarrollo jugable de Lichdom Battlemage es un auténtico desenfreno.

Lichdom Battlemage

A pesar de que en un principio sus maneras me hicieron recordar los gloriosos momentos que me dio aquel The Wheel of Time de Legend Entertainment, Lichdom Battlemage rompe con aquella estructura aventurera en pos de una linealidad en la que predomina la acción. Combates, combates y más combates, eso es lo que encontrará el jugador en este título, topándonos de bruces con guerreros de medio pelo, inquisitivos arqueros, duros esqueletos, efectivos brujos y, como no podría ser de otra manera, monstruos, monstruos y más monstruos. Así, al más puro estilo de clásicos modernos como Alien Rage o Hard Reset, tendremos un camino repleto de rabiosos enfrentamientos.

La novedad es que aquí las armas de fuego no tienen cabida. Nuestro protagonista recibe el don de poder conjurar diferentes hechizos: bolas de fuego, rayos de hielo… y sin gasto de magia, todo hay que decirlo. En total, nueve ramas de habilidades mágicas que podremos hacer crecer en experiencia y, claro está, combinarlas a nuestra medida (podemos llevar equipadas tres ramas). Combinando de manera sencilla entre hechizos de ataque y de defensa, seremos testigos de un sinfín de efectos devastadores para los enemigos, que perecerán congelados, incinerados, electrocutados, aplastados… ¡por variedad que no quede!

Lichdom Battlemage

La falta variedad sin embargo es un matiz que se le puede achacar a la mecánica de Lichdom Battlemage. Si bien los mentados hechizos son numerosos (e impactantes, dicho sea de paso), el juego es un continuo correcalles en el que no haremos otra cosa que vérnoslas con los enemigos y, en consecuencia, conjugar letales magias. Y ojo, que la metodología en cuestión está francamente bien resuelta, con un gameplay lo suficientemente sólido como para que no deje de resultar divertido. Pero teniendo en cuenta que estamos ante un juego ciertamente largo ─en el sentido de que los lineales escenarios son enormes─, no habría estado de más el que Xaviant Games hubiera introducido mecánicas extra.

Algunas tareas secundarias, un poco exploración en pos de buscar secretos, interacción con otros personajes… Cualquier aportación hubiese añadido enjundia a lo que de por sí es un notable juego de acción. Es por ello que hay que asumir que, más allá de combatir con enemigos que responden a muy pocos patrones diferenciadores (cuerpo a cuerpo, arqueros, hechiceros y demonios), poco más hay que hacer en Lichdom Battlemage. Afortunadamente, y como ya hemos dicho, el concepto base es de lo más entretenido, con un desafío potente que nos deparará más de una sorpresa en términos de dificultad.

Lichdom Battlemage

El trabajo de Xaviant Games en lo audiovisual es reseñable. El planteamiento artístico está muy bien resuelto, con buenos diseños que se ven potenciados por las bondades del conocido CryEngine 3. Los efectos visuales son de lo más resultones, del mismo modo que el sonido acompaña a la perfección con notable contundencia. No obstante, Lichdom Battlemage patina un poco en lo que a rendimiento se refiere. Si bien la versión original para PC corre estupendamente en equipos más o menos decentes, las más recientes destinadas a Xbox One y PlayStation 4 sufren para mantener el tipo.

De hecho, lo que ocurría con estas versiones era algo parecido a lo que pasó con la versión PC de Batman Arkham Knight. En Xbox One el frame rate es bajo, si bien lo peor es el terrible tearing del que hace gala la pantalla constantemente. Por su parte, PS4 no lo tiene mejor, con un rendimiento medio de 15 imágenes por segundo y bajadas tremebundas. Es complicado saber cómo se puede poner a la venta un videojuego así en lo que son unos sistemas tan cerrados como estas consolas. Por fortuna, el binomio formado por Xaviant y Maximum Games han trabajado para poner a disposición una actualización absolutamente necesaria, y que coincide con la publicación del título en nuestro país.

Así, Lichdom Battlemage se convierte en algo cercano a lo que ofrece la versión PC. Todavía quedan flecos por corregir, ya que el rendimiento sigue siendo un tanto errático, pero la versión PS4 (que es la que nos ha facilitado la buena gente de Badland Games para efectuar la presente reseña) ya es capaz de ponerse a 60 imágenes por segundo en determinadas zonas. Se echa en falta un bloqueo en los frames, ya que las subidas y bajadas son continuas, pero al menos nos encontramos con un juego suave y, por fin, jugable.

¿Recomendable? Si lo tuyo es el desenfreno máximo mientras haces explotar a tus enemigos a base de magia, sin duda Lichdom Battlemage es tu juego. Es bonito y su mecánica está bastante bien resuelta. Perdonado el tema de la optimización ─parche mediante─ y el hecho de que tanto voces como textos están en el idioma de Shakespeare, Lichdom Battlemage es, en resumidas cuentas, un lanzamiento que no desentonará en tu estantería.

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