Deux Ex Mankind DividedHan pasado justo cinco años desde que el más que notable Deus Ex: Human Revolution se asomara a los ordenadores y consolas de la pasada generación, convirtiéndose en uno de esos clásicos modernos que, reconozcámoslo, tan poco abundan en estos últimos tiempos. Y fue toda una sorpresa, ya que pocos esperaban algo positivo sin Warren Spector ─el padre del Deus Ex original─ detrás del proyecto. Eidos Montreal demostró que con talento y profesando de forma natural amor por lo que se está haciendo se alcanzan toda clase de metas… Y os puedo asegurar que la losa de Spector situaba esa meta en un terreno tan empinado como escarpado.

En este caso, hasta llegar a un punto de desenlace, ha habido un largo recorrido que bebió de distintas fuentes creativas. Del mismo modo que lo hace el título que ahora nos ocupa, Deus Ex: Human Revolution se constituyó de la visión de Isaac Asimov, con su versión de un futuro donde las personas se deshumanizan, pero las máquinas llegan a tener empatía para con sus semejantes y todo aquello que los rodea. Un futuro ciberpunk en el que el concepto de ‘aldea global’ es toda una realidad, donde las personas poseen un halo pesimista (con código de barras) y sus vidas quedan relegadas a un mero sueño o utopía. En relatos como “Caliban”, “La última pregunta” o “Yo Robot” ─con una descafeinada adaptación cinematográfica─ se nos muestra la complicada tesitura de la convivencia entre hombres y máquinas, y el nacimiento de aquellos híbridos modificados, que no se identifican con uno u otro bando.

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“Yo Robot”, la adaptación cinematográfica del compendio de relatos de Isaac Asimov, trataba de forma dramática los implantes tecnológicos en seres humanos y su posterior problema de aceptación y falta de amor propio. El film (una adaptación sumamente libre) estaba saturado ─descaradamente─ de publicidad de infinidad de marcas comerciales, pero tenía ciertos retales interesantes debido a que la novela es toda una piedra angular de la ciencia ficción, que llegaba a mezclar a las nuevas tecnologías con la mismísima religión, siempre bajo un punto de vista distópico y en busca de una respuesta para todas aquellas cuestiones demasiado anticuadas o consideradas dogmas de fe. Asimov es toda una mente privilegiada capaz de sorprender a todos aquellos que empiezan a iniciarse en la ciencia ficción, ya que los fans de nueva hornada encontrarán en sus manuscritos, redactados a partir de los años cuarenta, gran parte de los conceptos que constituyen la ciencia ficción actual en cualquier formato cultural y de entretenimiento. No olvidar hacer un pequeño memento a la saga “Fundación”, que es todo un referente a lo que sería la visión futurista y el papel de la humanidad en ese marco de circunstancias.

Como toda historia que se precie, sea cual sea el formato, la saga Deus Ex consta de principio, nudo y desenlace, puntos de giro (y en esta ocasión, suspense), sin olvidar a un héroe que procede de un entorno ordinario y con un pasado que lo atormenta. Desde el principio, la construcción del personaje es sublime, acertada, sobria; pero sobre todo abierta a la capacidad de elección y condición personal del jugador, debido a que, en esta ocasión, un título de entretenimiento ha alcanzado el equilibrio perfecto entre RPG y juego de acción en primera persona en lo que es un continuista ejercicio para con la renovada franquicia. El protagonista, tras sufrir la agresión que le obliga a vivir con sus implantes tecnológicos (impactante detonante que nos sumerge de lleno en la historia), comienza a plantearse serias dudas de distinta magnitud, pero lo suficientemente importantes como para replantearse si sus acciones son correctas sobre los límites del bien y el mal y sobre la honradez de la institución que maneja los hilos. Así, Adam Jensen, el hombre máquina, tendrá libertad de escoger ─dentro de un abanico de posibilidades más que aceptable─ las cuestiones que planteará y el trato que dará a propios y extraños, cosa que repercutirá en el desarrollo de la trama. Tal y como mencioné, el personaje siempre acabará poniendo en tela de juicio la calidad de sus acciones, y se someterá a continuos exámenes de conciencia, elemento claramente inspirado en la obra distópica e intrigante de Philip K. Dick.

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Dicho autor, en sus textos nos trasladaba al hábitat futurista de ciertos individuos de distintos estratos sociales, que sentían inconformidad con su realidad y que, debido a un trauma o situación “particular”, se veían sumidos en una trama espectacular, en la cual mantenían sus dudas, amnesia temporal o crisis de identidad. Philip K. Dick ejecutó grandes obras como “PayCheck”, “Minority Report” (ejemplo del extremo descuido de la humanidad y exceso de responsabilidad delegado en las máquinas), “Ubik” (más dudas y realidades espaciotemporales) y, especialmente, “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, con su genial adaptación cinematográfica “Blade Runner”. Tanto en la novela como en el film encontramos toda una colección de personajes que cuestionan su humanidad, otros que ponen en tela de juicio el hecho de ser máquinas, o que simplemente se resisten a su letal realidad (replicantes de aspecto humano pero con fecha de caducidad). En “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, toda la humanidad se mantiene interrelacionada a causa de una máquina empática, cuyo objetivo es controlar los sentimientos y borrar todo rastro de individualidad e identidad propia (elementos de control que se ven reflejados en el juego). A lo largo de la trama de Mankind Divided, Adam tendrá que capear continuamente con las múltiples reacciones que provoca entre aquellos que le rodean a causa de sus ‘modificaciones’. Dependerá de nuestra elección el modo de tomarse sus cambios físicos y nuevas habilidades.

Nos encontramos ante un muy trabajado concepto de conjuga muy sabiamente elementos puros de RPG y acción, siendo a la par una aventura abierta pero sin llegar a convertirse en un sandbox. Nuestras decisiones nos llevarán a alargar la vida de la aventura si realizamos las misiones secundarias, que nos ayudarán a encontrar las preciadas respuestas que tanto ansía Adam y, por supuesto, los jugadores del anterior capítulo de la saga. El control y manejo, que permanece prácticamente inalterado con respecto a su predecesor, es interesante, debido a que pasamos de jugar en primera persona a hacerlo en tercera si escogemos cubrirnos para disparar o comportarnos como espías que reptan de unas dependencias a otras. Siempre será intuitivo, preciso y, sobre todo, sencillo, cosa que se aprecia debido a un grado de dificultad que sufre altibajos (siempre de forma justificada y coherente) a lo largo de las misiones. Contaremos con la ayuda de una gran variedad de armas de distinto calibre, y con un sinfín de objetos (a primera vista no letales) que usaremos de cara a parapetarnos o en pos de acabar con nuestros enemigos. Para todos aquellos fanáticos de los shooters ─amantes de la sobredosis de munición, recurso que hay que administrar esta vez─ he de decir que podrían estar equivocándose de juego, porque en esta historia el espionaje y factor sorpresa serán cruciales para el desarrollo de nuestro deber (pincelada Metal Gear Solid/Splinter Cell). Hay que elaborar una buena estrategia para abordar a nuestros enemigos, ya sea disparando, cuerpo a cuerpo, escondiéndonos o pirateando alarmas y programas informáticos, amén de conseguir preciadas e interesantes informaciones en los bajos fondos (hay que tener amigos hasta en el infierno).

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La puesta en escena es cien por cien cinematográfica, alentando al jugador desde el primer momento a apagar la luz de la habitación para, de este modo, contribuir a la ambientación. El guión está correctamente enhebrado, y sus personajes perfectamente construidos, incluso los secundarios, que a pesar de existir para una acción concreta, poseen cierto carisma y rasgos que los hacen individuales. Tanto los personajes como los escenarios están sobresaturados de detalles, que muchos podrían considerar innecesarios… pero que garantizo que hacen la suma total de un ‘todo’ que resulta ser una composición magnífica generosa de cara a adentrarnos en la historia por su realismo gráfico. Nada está ejecutado al azar, ni siquiera los nombres, ya que nuestro protagonista, llamado Adam, es «un hombre que renace fruto de la creación de un Dios llamado Ciencia». Estos datos nos indican que Deus Ex: Mankind Divided ha sido mimado por sus creadores del mismo modo que lo fue Human Revolution, con la idea de generar las delicias de sus usuarios. Con respecto a los gráficos, diré que, a pesar de la ausencia de florituras, son de esta generación, con un fluido motor gráfico más que respetable, capaz de dotar de carácter a los personajes y a los diferentes marcos de circunstancias. En cuanto a la banda sonora, sobran las palabras a poco que escuchemos los primeros acordes: francamente espectacular. El decente doblaje al castellano cumple con su cometido con creces, y se agradece dadas las grandes dosis de cháchara de las que hace gala este Deus Ex.

Han existido intentos de fusión de géneros cuyo fin no se dio con demasiada fortuna, pero es con Deus Ex cuando el experimento no le ha explotado a nadie en la cara. El equilibrio entre investigación, RPG, acción y aventura ha alcanzado cotas muy altas sobre un marco de circunstancias idóneo por culpa de un excelente guión y un apartado gráfico nada desdeñable. Si también le sumamos su destacable duración ─aunque la mitad que en Human Revolution─ y los contenidos extra de la edición especial (y dejando de lado las molestas microtransacciones de cara a la campaña principal), nos encontramos ante un título necesario para nuestra colección, y más si el anterior capítulo colmó nuestras expectativas, dado el carácter continuista del que ahora nos ocupa, corrigiéndose detalles cuasi-fundamentales como el que, por fin, podamos pasarnos el juego entero sin tener que asesinar a nadie. Es vital que los jugadores casuales comprendan que cabalga entre distintos géneros, y que tal vez pudieran decepcionarse. Para los viejóvenes se trata de otra aventura inspirada en los clásicos de la ciencia ficción, que a pesar de estar muy bien realizado no les aportará nada novedoso en lo que a trama se refiere; pero a los incondicionales y a los jugadores de nueva hornada que están descubriendo la ciencia ficción les resultará un verdadero deleite.

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