No miento si digo que Metal Gear Survive lo ha tenido difícil desde el principio. A poco de anunciarse, se generó hacia el juego una destructiva espiral crítica a todas luces absurda, impulsada por gente que en gran medida “vive” de, precisamente, lidiar con esto del odio todos los días. Y más estúpido aún, promovida por toda una masa de supuestos usuarios indignados por el affaire Konami-Kojima, de los que podría decir casi con toda seguridad que no han tocado un Metal Gear Solid ni con un palo. Ganas de meter mierda, dicho finamente. Porque, más allá de las circunstancias que propicien el que un producto que esté por venir te pueda caer más o menos simpático (al fin y al cabo, la praxis de la Konami de estos últimos años está ahí), se encuentra la fundamental situación de que se ha estado juzgando a las malas un producto que todavía no estaba a la venta, y que por supuesto estaba muy lejos de poderse probar. Y por encima de todo, estamos hablando de una obra en la que ha trabajado mucha, muchísima gente.

Y ya que nos hemos referido al equipo que hay detrás de Metal Gear Survive, parece que para todos estos cierrabares que se dedican a escupir bobadas se reduce la ecuación a la ausencia de Hideo Kojima y al aprovechamiento por parte de Konami de todo el trabajo realizado en Metal Gear Solid V. Un trabajo que, basándonos en estos “eruditos” analistas del sector, parece que lo hizo de cabo a rabo la cabeza pensante detrás de Snatcher o Policenauts: el motor gráfico Fox Engine, el modelado de las decenas y decenas de assets, el trabajo de iluminación y partículas… Pero verdad no hay más que una, y la realidad es que todo esto pertenece a Konami, habiéndose concebido allí un Ground Zeroes y un The Phantom Pain en el que pusieron sus particulares e ingentes granitos de arena gente talentosa como Yota Tsutsumizaki, Yuji Korekado o Kazuhide Hatsuyama.

Este último, por ejemplo, ha ejercido como programador en Metal Gear Solid 3, Metal Gear Solid: Peace Walker, Metal Gear Solid 4 y en las dos partes de Metal Gear Solid V. Tsutsumizaki ha trabajado planificando y ejerciendo funciones de dirección en los mismos títulos, además de haber colaborado en Metal Gear Rising: Revengeance y en Boktai 2. Más veterano aún es Yuji Korekado, que además de haber tenido puestos de responsabilidad en todos los juegos mentados lleva colaborando con Hideo Kojima desde el lejano Policenauts, habiendo sido uno de los principales programadores de auténticos pilares como Metal Gear Solid, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty o Metal Gear Solid: The Twin Snakes, además de haber asistido entregas portátiles como Ac!d o Portable Ops.

Con semejante currículum, ¿cómo se os queda el cuerpo si os digo que Yota Tsutsumizaki es el director de Metal Gear Survive? Y Korekado ejerce como productor junto a Noriaki Okamura (productor de Metal Gear Acid 2, Metal Gear Solid: Portable Ops, Metal Gear Solid: Portable Ops Plus y de la Digital Graphic Novel de la saga). Por su parte, en Survive Kazuhide Hatsuyama retoma sus labores al código, mientras que el apartado artístico está dirigido por Ikuya Nakamura (diseñador de personajes de Metal Gear: Ghost Babel y director de Metal Gear Solid Touch) y Mineshi Kimura, otro de los que ha dejado su impronta en todos los títulos de la serie desde aquel lejano Metal Gear Solid para la primera PlayStation. Y no, Hideo Kojima no está en Metal Gear Survive; pero si después de contemplar el historial de los máximos responsables del videojuego que hoy nos ocupa seguimos pensando que estamos ante una anomalía y una afrenta a la serie, no nos queda otra que aparcar de pleno esto del ocio electrónico y buscarnos otra afición en la que no tengamos que apretar los puñitos ofendidos ante la consigna de turno.

¡Dale una oportunidad, cojones! Porque, lo quieras o no, Metal Gear Survive es un muy, muy, pero que muy buen juego, toda una demostración de que “la malvada Konami” puede seguir aportando calidad al catálogo de las actuales plataformas. No obstante, debo añadir que he tenido que librarme de mi vena fanboy para escribir estos párrafos de la manera más objetiva posible; pero lo cierto y verdad es que este lanzamiento ha sido para mí como un regalo. Porque, después de las chorrocientas horas que le dediqué a The Phantom Pain, siempre quedaba ese incómodo vacío a sabiendas de que ahí estaba el final, de que el vacío detrás del taimado Big Boss entre este juegazo y el primer Metal Gear de MSX2 difícilmente se rellenaría con el más que intrigante Death Stranding en el horizonte. Y la oportunidad que ofrece Metal Gear Survive para volver a vislumbrar los torcidos metales de la “base madre”, de ver soldados de XOF, de ser testigos de cómo en la primera escena nuestro avatar salva de una muerte segura al legendario soldado del parche… Todo esto para mí fue eso, un regalo que hacía revolotear las mariposillas de mi estómago. Algo que quedaría refrendado por una sorprendente campaña más que capaz de revolucionar las imbatibles mecánicas de Metal Gear Solid V para convertir esto que es Survive en una experiencia verdaderamente alucinante.

Y precisamente he aquí uno de los grandes errores de Konami a la hora de promocionar y vender este juego. Porque el modo historia, por mucho que tengáis entendida otra cosa, es el eje central de Survive. El punto en el que giran el resto de opciones. Y por ende ─y por estar fantásticamente trazada─, el factor capaz de elevar este “bastardo” Metal Gear muy por encima de esa mediocridad cantada por la peor gentuza del sector. Por supuesto, tal y como la compañía ha ido promocionando durante todos estos meses, Metal Gear Survive dispone de opciones multijugador que apuestan por el cooperativo (y que se complementan muy bien con la campaña, compartiendo experiencia, recompensas, etc); pero al fin y al cabo son modalidades satélites que, aunque divertidas, no terminan de desviar la atención de lo que es una campaña que te atrapa de principio a fin por su formidable apuesta por la supervivencia.

Ojo, no voy a hacer ningún tipo de spoiler. Pero la historia, que así de lejos puede parecer tan básica como oportunista de cara a reutilizar mapas y assets de las anteriores entregas, sorprende a poco que vayas dando pasitos en la aventura. Y más aún con los brutales giros que golpean tu imaginación, con momentos ya no solo fan-service de los que te dejan con la boca abierta, sino apostando por una ciencia ficción que termina acoplándose perfectamente con los nuevos enemigos y con el innovador factor lúdico. No es de extrañar, además de la de Tsutsumizaki, el encontrar en el guión las firmas de afamados novelistas como Ryo Yoshigami y Gakuto Mikumo. El único pero es no contar con el talento de Kojima para todo lo relativo a su mensaje y a las personalísimas cinemáticas. Que las hay, y algunas son francamente espectaculares, pero se ha optado por un camino somero ─similar al de The Phantom Pain─ al derivar muchas de las conversaciones a un entorno que evoca al viejo codec de Snake y compañía.

Y la jugabilidad. Ay, la jugabilidad. Y digo «ay» porque, mientras estoy escribiendo esto, solo pienso en terminar e invertir alguna que otra hora de sueño en explorar Dite, ese mundo alternativo al que hemos llegado a través de un agujero de gusano. En esta distorsionada zona, con multitud de elementos de “nuestro mundo”, tendremos a nuestra disposición la práctica mayoría de los movimientos y habilidades de Big Boss/Venom Snake en Metal Gear Solid V. Pero pronto descubriremos que nuestro personaje está muy lejos de ser un legendario héroe de guerra, y que el entorno tampoco contribuye a ello. Nuestros primeros pasos por el mundo abierto de Dite serán una auténtica tortura, viviendo al límite, cansándonos pronto, debiendo beber agua sucia y comer “lo que sea”, con las consecuentes diarreas y vómitos… Para colmo, nos veremos sin armas; como mucho con una especie de lanza que servirá para mantener a raya la especie dominante en este mundo: los errantes.

Estos seres son el fruto de lo que le puede ocurrir a un ser humano que ha traspasado el umbral hacia Dite. Su cuerpo se cristaliza, se fusiona con una materia pletórica en energía llamada Kuban… y se cambia la voluntad por un salvaje instinto asesino, conformando mientras tanto una especie de mente colmena entre todos los errantes. Uno solo de estos seres es capaz de darnos algún que otro quebradero de cabeza, sobre todo en este desalentador principio en el que la curva de dificultad y la aspereza del conjunto puede desanimar al usuario. Pero al poco nos haremos fuertes, más resistentes, sabremos gestionar nuestros recursos vitales, nos haremos con nuevas e increíbles armas, construiremos una base que mantendrá una comunidad formada por los seres humanos que vayamos rescatando por el mapa, etc. Y aprenderemos a movernos por “el polvo”, una zona tóxica donde los errantes (y otros terribles seres) campan a sus anchas, debiendo guiarnos por los puntos de luz de las antenas, colocando balizas… y siempre pendientes de nuestro depósito de oxígeno, del hambre, de la sed y de nuestras heridas.

Metal Gear Survive es un juego muy, muy difícil. Pero a la vez, es increíblemente satisfactorio en su gameplay, con una propuesta que, ya metidos en el meollo, deja entrever la complejidad de su estructura. Se trata de una producción con bastante enjundia, excepcionalmente bien pensada, con unos engranajes en los que la supervivencia, la gestión de recursos, la exploración, el combate y, como no podría ser de otra manera, el sigilo, encajan como la mejor de las maquinarias. Y para colmo (y como ya hemos dicho), todo sustentado por un hilo argumental sumamente emocionante que impulsa situaciones límite capaces de ponernos el corazón a cien por hora. Es tremendo en este sentido, muy tremendo: ver por primera vez al “señor del polvo”, enfrentarnos al primer asedio de errantes a nuestra base, averiguar que el arma que buscamos es, ni más ni menos, el… Bueno, mejor me callo y dejo que lo descubráis vosotros mismos.

Después de todo lo dicho, ahora solo os queda o creerme o seguir pensando que este Survive es basura. Que sí, que vale, que no está Kojima. Que te obliga a estar conectado de forma perenne a internet (ahora dime que tu PC o tu consola no lo están). Que te cobran diez euros por un slot de personaje extra (¡juega con otro perfil, gañán!). Trágate los gritos del youtuber de turno, que te siga convenciendo de que estamos ante la peor generación de la historia. O casi peor, hazle caso a ese redactor de videojuegos que solo ha saboreado este Metal Gear día y medio sin haberse coscado de lo mucho que tiene por ofrecer este título. O eso, o aferrarte a mis humildes parrafadas, coger los poco más de treinta euros que vale esta pequeña maravilla y, cuando pasen algunos días, darme las gracias ─o no─ por todo esto.

1 COMENTARIO

  1. Gran análisis Spidey, al menos leo algún análisis decente, sobre este juego, de alguien que se haya quitado la venda de los ojos antes de opinar.
    Lo acabaré probando, sin duda, gracias.

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