Lo último de Ci Games apuesta por rentabilizar su franquicia Sniper Ghost Warrior a la par que aprovechar la buena aceptación que está teniendo esto de los francotiradores en el mundo del videojuego. Esto último hay que agradecérselo en gran medida a la serie Sniper Elite, obras que entrega tras entrega han ido escalando a lo más alto en términos de calidad. Todo hay que decirlo, los Ghost Warrior, si bien comparten la premisa base del soldado sniper, difieren sobremanera en lo concerniente a la propuesta jugable. Y con esta tercera parte que ahora nos ocupa más todavía, apostando por una serie de mecánicas que, la verdad sea dicha, se nos antojan de lo más interesantes.

Cabe citar que estos desarrolladores (antes conocidos como City Interactive) ya dieron rienda suelta a eso de la mirilla antes de Ghost Warrior con Sniper: Art of Victory (2008), ambientado en la Segunda Guerra Mundial, pero el título que hoy nos ocupa vuelve por los mismos fueros de sus predecesores en lo que respecta a la saga, tomando nuevamente como base unos escenarios más actuales. Así pues, asumiremos el rol de un francotirador estadounidense desplegado en Georgia, cerca de la frontera rusa, siendo nuestra misión desarticularle el tinglado a unos despiadados señores de la guerra que han tomado la zona con la intención de que el país de sumerja en el caos.

Cabe citar que Sniper Ghost Warrior 3 comienza con un prólogo que puede llevarnos a equívocos. Es justo darle una oportunidad más allá de este preámbulo (que a su vez sirve de tutorial). Estos primeros compases se asemejan a lo que pudimos ver en los anteriores títulos de la franquicia, plasmando una jugabilidad anodina que dista mucho de ser convincente. Empezamos siguiendo a nuestro hermano (compañero de armas), trepamos aquí, nos camuflamos de unos lobos y llegamos al objetivo, teniendo que eliminar a unos cuantos enemigos a base de mirilla. De primeras asusta lo encorsetado del concepto y lo poco emocionante de las situaciones planteadas, asemejándose sobremanera a lo ya visto en Sniper Ghost Warrior 2.

Pero todo cambia cuando comienza el juego “de verdad”. La linealidad queda aparcada del todo para dar pie a un mundo abierto repleto de posibilidades a nivel de juego. Sniper Ghost Warrior decide dar un gran paso con la idea de ser el primer desarrollo de la saga verdaderamente concebido como un auténtico triple A. Ahora podremos explorar extensos mapas con una climatología dinámica y un ciclo de día/noche susceptible de afectar tanto a la dinámica del planteamiento como al curso de nuestras acciones. El escenario es algo más que un lugar donde apostar nuestro rifle; es un territorio lleno de vida y, por qué no decirlo, drama. Y es que Sniper Ghost Warrior 3 es una historia de fraternidad, fe y traición dentro de lo que es un país asolado por la guerra civil. Un marco de circunstancia que abordaremos a lo largo de una campaña principal y dos grandes expansiones: The Escape of Lydia y The Sabotage.

Contamos con un “piso franco” (concretamente una cueva muy bien provista) desde el cual podremos trabajar en la mejora de nuestro armamento, usar nuestro ordenador para gestionar las misiones o, en última instancia, descansar. Una vez todo preparado, salimos de nuestra base, cogemos nuestro coche y nos dirigimos al punto clave. Probablemente por el camino nos encontremos algún que otro punto conflictivo sobre el que tendremos que ponderar si conviene “limpiarlo” o, literalmente, esquivarlo. Una vez llegados a nuestro destino, analizaremos la zona procurando situarnos en la parte más elevada del mapa ─la posibilidad de escalar, aunque terriblemente ortopédica a la vista, es genial─ controlando todos los elementos, marcando a los enemigos y estudiando sus comportamientos. Aquí entra la estrategia, el sigilo y el saber a quién disparar primero. O entrar a saco y masacrar al personal al estilo Rambo de cerca… tú eliges. Con el objetivo aniquilado, cogeremos nuestros bártulos y, procurando no ser detectados, volveremos a nuestra base.

Con sus lógicas variantes en lo antes contado, esta será la premisa principal de las misiones de Ghost Warrior 3, ya sea en lo que es la campaña principal como en lo relativo a las misiones secundarias. Por supuesto, el juego irá complicando las cosas a medida que avancemos, hasta el punto de que nos toparemos de bruces con retos que requerirán al máximo nuestra pericia con el rifle y, sobre todo, mucha estrategia y mucha paciencia. La recompensa: alguna que otra “killcam” que, a pesar de no gozar de los rayos X de los Sniper Elite, son muy satisfactorias (placer culpable) y muestran un daño acorde con el tipo de munición utilizada. Eso sí, cualquier error da pie a que se nos compliquen las cosas gracias a una inteligencia artificial bastante digna, con chusma susceptible de convertir los grandes escenarios en todo un terreno de caza en el que nosotros seremos la presa.

Sniper Ghost Warrior 3 es un título grande en todos los sentidos. Como ya se ha dicho más arriba, a su campaña principal hay que añadirle dos grandes expansiones que se incorporan gracias al “season pass” que en un principio viene por defecto con el juego. Al conjunto se le incorporará un modo multijugador que estamos deseando echarle el guante, así como un puñado de elementos en forma de armas y vehículos. Luego está el plantel técnico, con un buen ejercicio gráfico que utiliza sabiamente las bondades del CryEngine. Posee muy buenos detalles, sobre todo en lo que respecta al escenario y los elementos climatológicos, aunque flaquea en otros matices como en los personajes o en la distancia de visionado, algo insuficiente para lo que es un juego de largo alcance. El sonido cumple con creces, dando una buena sensación con los fx de las distintas armas. Y la banda sonora es muy, pero que muy buena, con algunas canciones en georgiano que son simple y llanamente preciosas.

Sniper Ghost Warrior 3 ha demostrado que en Ci Games han sabido hacer los deberes con el tiempo. Ha costado, pero se puede decir bien alto que por fin han plasmado con propiedad lo que debe ser un buen juego de francotiradores. A su ya dilatada experiencia (antaño no siempre sustentada por el concepto talento) le han sumado el fijarse en la serie Far Cry, en la competencia de Sniper Elite y, en definitiva, en las tendencias del software de entretenimiento actual. Las muchas horas de juego que ofrece distan mucho de rozar la excelencia, pero mentiríamos si dijéramos que no estamos ante un buen juego. Porque Ghost Warrior 3 lo es, y mucho. Hasta le perdonamos lo imposible de algunas cargas, que en ocasiones (sobre todo en consolas) se nos antojan absolutamente desfasadas.

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