box1987. Corrían los últimos años de la guerra fría. Ronald Reagan había concluido su presidencia en los EEUU dejando moribunda a la URSS, y faltaban pocos años para que comenzara la cuenta atrás hacia la caída del Muro de Berlín. Silvester Stallone y Arnold Schwarzenegger seguían acumulando fama por sus películas de acción bélica; las “guerras” de un sólo hombre contra el mundo estaban de moda, y en los salones recreativos también hacían actos de presencia estos soldados de las barras y estrellas. Una compañía japonesa, que sería leyenda hasta nuestros días, sacaba al mercado un arcade ─otro más─ bajo la citada temática. Ésto no sería nada fuera de lo usual si no fuera por el nombre de su protagonista y el contexto de la guerra donde se desarrollaba. El juego se daría a conocer en occidente como Guerrilla War, pero su verdadero nombre en Japón es… Guevara.

Esta recreativa de la legendaria y entrañable SNK es el único juego comercial del mundo donde el protagonista es el famoso guerrillero Ernesto “Ché” Guevara, personaje que va a cumplir los 50 años de ser asesinado por órdenes de agentes de la CIA emplazados en Bolivia, fecha que fue conmemorada por numerosos seguidores del guerrillero legendario en el mundo y, por supuesto, celebrada por sus detractores. La ambientación del juego no podía ser otra que la Isla de Cuba en 1956, regida por el dictador Fulgencio Batista; y el protagonista destinado a derrocarlo es “Guevara”, acompañado por “Castro”.

Como imaginareis, semejante arcade en la década de los 80 sería inimaginable, y de hecho, la versión de NES, a la que haremos referencia en este texto, tuvo que pasar por la censura política para poder ser comercializado fuera de Japón: las versiones occidentales pasaron a llamarse Guerrilla War, los nombres de los protagonistas fueron suprimidos, y la isla de Cuba pasó a convertirse en un “reino” regido por un cruel “Rey”, aunque la frase: «En memoria de los héroes de la Revolución» se quedó finalmente como recordatorio lejano de su origen. Un caso de censura política en la NES poco conocido en comparación con los ya desgraciadamente típicos casos basados en el gore y el sexo, común en aquellos primeros tiempos donde los videojuegos debían ser “inocuos”.

La acción de Guevara se desarrollaba desde una visión aérea con avance vertical. La versión recreativa contaba con dos palancas, una para mover al personaje y otra para dirigir los disparados, heredado todo del clásico Ikari Warriors. La mecánica era simple y sencilla, pero frenética y bastante difícil. La versión de NES, aunque evidentemente limitada por la obvia distancia de capacidades con respecto a la recreativa, era bastante jugable y divertida; y debo decir a título personal que es uno de mis títulos favoritos de la 8 bits de Nintendo, ya que siempre fui amante empedernido de los shoot’em-up, y Guevara es de lo mejor que sacó SNK en este género. Si bien a primera vista puede parecer un juego del tipo “continúes infinitos y avanzar sin pensarlo mucho”, está estructurado de tal forma que es posible llegar casi al final sin tener que continuar ni una sola vez, como un reto personal ─algo que me consta porque acostumbraba hacerlo─. Claro, es un arcade para dos jugadores que bien pueden pasar el rato sin complicarse mucho… pero Guevara esconde mucho más que eso.

El nivel de los gráficos es bastante aceptable, tomando en cuenta la cantidad de sprites simultáneos en pantalla y la acción frenética que desarrolla, con un cierto estilo a lo “super deformed” de los personajes. El control está configurado de manera simple pero efectiva, el botón A para disparar y el botón B para arrojar granadas, mientras que la cruz direccional sirve para desplazarse en distintas direcciones. Los prisioneros ─que abundaban por doquier─ constituyen puntaje adicional si son rescatados… o una penalización si son asesinados. Y los ítems, representados por letras, consisten en distintas armas efectivas para la destrucción masiva (por su largo alcance y extensión) que van desde potentes lanza-cohetes hasta eficaces lanzallamas. Existe adicionalmente un elemento importante a señalar que resulta muy divertido y no demasiado visto por aquellos entonces, y es la capacidad de capturar tanques enemigos y utilizarlos como vehículos para avanzar y atacar a voluntad, matiz heredado ─nuevamente─ de Ikari Warriors.

 Los enemigos son curiosos, llenos de muchos detalles heterogéneos. Los distintos soldados, aunque evidentemente hacían una sola acción prefijada en una ubicación específica; las mismas eran ricas en variedad considerando la época donde fueron ideados, que iban desde “rendirse” levantando las manos ─para luego atacar a traición, por supuesto─, construir barricadas, atrincherase, emprender la retirada al acercarnos, lanzar granadas desde los tejados, etc. Los ocho niveles que constituyen el juego se extienden por distintos escenarios: selvas, ríos, minas, acueductos, pueblos, ciudades… hasta llegar finalmente al palacio del dictador para el desenlace final. La ambientación de los pueblos y parajes está muy bien llevada, con pequeños detalles como tenderos de ropa, viejos tejados, tierras de cultivos aradas, etc.

Para finalizar, considero que Guevara es uno de los mejores exponentes del género shoot’em up bélico de la NES, junto a los clásicos Contra y Super Contra; y uno de los mejores juegos de la SNK en su etapa pre-Neo Geo. Cabe decir que en el resto de conversiones a los sistemas domésticos del momento no brilló tanto, con Data East llevando Guerrilla War a PC, Apple II y Commodore 64 mientras que Imagine Software hacía lo propio para Amstrad CPC y Spectrum. No obstante, cuando asumamos el reto de completar el juego (sin continuar) con el mando del control de la veterana NES en nuestras manos, recordaremos lo que dijo el Ché hace más de medio siglo: «¡¡Hasta la victoria siempre!!»

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