Hace como unos quince años aproximadamente, allá por el 2004, descubrí el anime de Yu-Gi-Oh!. Dicha serie, basado en el manga del mismo título de la editorial Shonen Jump, se volvió muy popular gracias a sus épicos duelos de cartas. Inmediatamente me interesó el concepto, y sabiendo que existía el juego de cartas real creado por Konami, enseguida pensé que debía existir en forma de videojuego. Y efectivamente, en esa época estaba disponible para GBA Yu-Gi-Oh! World Championship 2004, juego con el que inicié un largo camino con esta saga y cuya última entrega justo acaba de ser lanzado en nuestra región en la Switch de Nintendo. ¿Está a la altura de sus predecesores? ¡Vamos a averiguarlo!

Uno de los mejores aspectos de los juegos de Yu-Gi-Oh! es que en el momento de su lanzamiento suelen incluir todas las cartas reales hasta ese momento. Para ponerlo en perspectiva, digamos que Yu-Gi-Oh! World Championship 2004 tenía unas 1.100 cartas, y esta entrega expandida de Legacy of the Duelist tiene unas 9.000 cartas aproximadamente. Son muchas, son, de hecho, todas las cartas que han sido lanzadas en sus diferentes expansiones a lo largo de todos estos años hasta la actualidad. Es una cifra enorme que, simplemente, nos deja entrever la de horas que podemos echar a estos juegos para obtener todas las cartas y crear multitud de diferentes mazos para probar en los duelos.

La vertiente de videojuegos de Yu-Gi-Oh! ha tenido varias iteraciones, y como todo en esta vida, ha habido entregas buenas y no tan buenas. De la serie World Championship en consolas de Nintendo, la última experiencia que tuve en la 3DS (Zexal: World Duel Carnival) fue simplemente desastrosa, y es una pena, porque el resto de juegos son muy buenos. En PSP tuvimos la serie Tag Force, que resultó excelente en cada entrega; pero desafortunadamente, el mejor juego, Tag Force Special, que resumía toda la franquicia hasta ese momento con casi 7500 cartas, se quedó en Japón (gracias Konami). Existe también una versión de Yu-Gi-Oh! para Android que simplifica bastante la experiencia y no es exactamente lo mismo.

En los últimos tiempos, para encontrar una experiencia similar a los Yu-Gi-Oh! de antaño tenemos un juego llamado Yu-Gi-Oh! : Legacy of the Duelist, desarrollado por Other Ocean Interactive. Un juego que, básicamente, resume todas las sagas de Yu-Gi-Oh! y ofrecía todas las cartas hasta ese momento. Desgraciadamente, la versión original del juego venía con muchísimos DLC, por lo tanto, si no comprabas esos packs, no tenías el cien por cien de cartas, duelistas, recetas, etc. Afortunadamente, este año Switch recibe por parte de Konami una nueva versión de Legacy of the Duelist, con el subtítulo Link Evolution, que incorpora todos esos DLC, añade todas las nuevas cartas hasta la actualidad y las últimas reglas, incluyendo el último arquetipo que cambia completamente el juego, las cartas link/enlace.

Legacy of the Duelist nos ofrece en su modo principal un repaso a todas las sagas argumentales y generaciones de las historias de Yu-Gi-Oh!, viviendo así los épicos duelos de los protagonistas de cada serie y sus amigos. Uno de los aspectos más interesantes del juego es que, a la hora de encarar estos duelos históricos, podemos hacerlo con la deck del personaje preconstruida (y por lo tanto, con cierta estrategia/temática específica) o con nuestra propia deck. Y cuando superamos el duelo, podemos jugarlo de forma inversa, controlando el mazo del adversario. Ir superando estos duelos nos irá permitiendo desbloquear más duelos, duelistas, cartas, expansiones/sobres, modos de juego, avatares y puntos de duelista.

Los puntos de duelista son la base del juego y lo que nos va a permitir obtener nuevas cartas en la tienda. Ciertos duelos nos desbloquearán ciertas expansiones en la tienda, y ahí podremos gastar los puntos para obtener las cartas de esas expansiones. Cada expansión suele tener unas 314 cartas únicas; desgraciadamente, el juego no ofrece ningún listado previo para saber dónde obtener alguna carta específica (afortunadamente, numerosas comunidades en la red ya han realizado un listado completo de las cartas de cada expansión). Hubiera estado mucho mejor un sistema de expansiones como el de Tag Force Special, que ofrecía las expansiones reales (las que se podían comprar en su momento para obtener cartas de verdad) y un listado de las cartas que ofrece. Obviamente, las cartas más raras cuestan más de obtener, y eso nos obligará a farmear muchos puntos para obtener el 100% de la colección.

Aparte del modo historia, tenemos otros modos de juego offline. Como por ejemplo, una serie de duelos más difíciles contra duelistas de la historia, pero con decks mucho más potentes. Estos duelos se irán desbloqueando también a medida que vayamos avanzando por las diferentes historias. También tenemos un modo duelo de packs cuya premisa es interesante: a partir de unos sobres aleatorios, obtenemos una serie de cartas al azar para montar nuestra deck, y con ellas tenemos que tratar de superar el desafío de duelos contra una serie de duelistas. Luego, por supuesto, tenemos el clásico modo multijugador, donde nos podremos enfrentar a otros jugadores con sus decks.

El otro gran modo del juego es el editor de mazos, donde seguramente dedicaremos bastante tiempo a construir decks. Como ocurría en anteriores juegos, debido al gran número de cartas se hace necesario un sistema de filtro y búsqueda que nos permita encontrar las cartas que queramos. Y en ese sentido el juego no decepciona, tenemos muchas opciones de búsqueda y filtrado. Una vez que tenemos montado nuestro mazo, le podemos poner el nombre que queramos, el avatar que consideremos oportuno y el nombre de la receta para poder reutilizarla las veces que deseemos. Algunas cartas no se pueden usar debido a la lista de cartas limitadas/semis/prohibidas.

Gráficamente el juego sigue el estilo y estética de los anteriores juegos. Las escenas de la historia son como una visual novel con los diseños de los Tag Force, y el tablero de duelos es básicamente el mismo. Cuando invocamos ciertas cartas específicas y famosas, como el Mago Oscuro o el Dragón Blanco de Ojos Azules, se nos muestra un vídeo de presentación. Los diseños de las cartas son exactamente iguales que las cartas reales. Tanto es así que se echa de menos un catálogo para mirar con más detalle las ilustraciones, algo que por ejemplo Tag Force Special si tenía. También se echan de menos los modelados 3D de los personajes activando cartas; no es algo estrictamente necesario, pero añade inmersión y está claro que PlayStation 4 y Switch podrían perfectamente mover esos modelados.

La música del juego es exactamente igual que la versión original de Legacy of the Duelist. En mi opinión, las composiciones no son tan épicas como en la serie Tag Force, y tampoco hay un cambio de melodía cuando tenemos la ventaja o desventaja en el duelo. No hay voces en el juego (algo que también sí tenía Tag Force Special), pero todo el texto viene en perfecto castellano. Como pasa con los gráficos, no es algo exactamente importante en este tipo de juegos donde prima el contenido jugable… Pero si otros títulos de la franquicia lo han ofrecido, ¿por qué no este también? Otro ejemplo: los Tag Force solían incluir un sistema de retos que invitaban a probar diferentes cartas (por ejemplo, ganar usando los efectos de Exodia o X carta en particular). Lo mismo con la lista de duelos puzzles (resolver un duelo en un turno usando unas cartas específicas en un orden adecuado). Estos elementos no se encuentran en Legacy of the Duelist.

En conclusión, ¿es esta nueva versión de Legacy of the Duelist un buen juego de Yu-Gi-Oh!? Absolutamente. No hay posible duda acerca de ello. Más de 9.000 cartas, todo el contenido del juego actualizado, un repaso a todas las sagas de la franquicia, horas de duelos, desbloqueables, farmeo de puntos y muchas, muchísimas horas diseñando decks interesantes para encarar el juego. ¿Podría ser mejor? También. A pesar de ser un lanzamiento muy completo, se echan de menos muchos elementos que otros juegos de la franquicia sí tenían y que hacían que el producto fuera más redondo.

Por lo tanto, esta nueva iteración de Yu-Gi-Oh! es absolutamente recomendable para todo fan de la saga. Es cierto que se echan de menos muchos elementos, pero la base, que son las cartas y los duelos, está ahí. Es un ejemplar que nos ofrece mucho contenido para desbloquear, todo ello sin DLC ni microtransacciones de por medio. Y esto hoy día, y siendo un proyecto de la Konami actual, tiene mucho mérito y es de agradecer. El futuro nos dirá cómo evolucionará esta saga en lo que a videojuegos se refiere.

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