DestinyDestiny llegó a nuestras consolas a finales de 2014 y desde entonces ha sabido ir aprendiendo de sus errores, puliéndose, actualizándose y renovándose, consiguiendo así llegar a ser un fenómeno que mantiene enganchados a más de 30 millones de jugadores. La mayoría de estos jugadores, entre los que me incluyo, ha pasado más de 100 horas dentro de este universo y espera con avidez e impaciencia cada nueva actualización.

Recientemente, Destiny ha recibido la que será su última gran expansión (antes de Destiny 2, que llegará en 2017), llamada Rise of Iron. Con esto, la experiencia de Destiny está completa, por lo que es un momento excelente para animarse con ella y ponerse al día.

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Un universo vivo

El futurista universo de Destiny está centrado en nuestro sistema solar, en el futuro, en una época en el que la Tierra está en peligro y somos nosotros los guardianes encargados de acabar con todas las amenazas que se vayan presentando. Vamos, lo que en el mundo del videojuego es un miércoles cualquiera…

Su metodología combina en un shooter elementos de juego de rol masivo (o MMRPG). Los personajes jugables pueden pertenecer a diferentes clases con diferentes habilidades especiales, útiles en determinadas situaciones. Esto lleva a que sea necesario formar equipos muy específicos para las misiones más complejas (Raids), de las que hablaré después. Tal y como ocurre en un MMRPG, en las zonas comunes e incluso dentro de las misiones veremos siempre a otros jugadores, estén o no en nuestro equipo, que pueden estar realizando otros objetivos diferentes. De esta forma, siempre se tiene la sensación de estar dentro de un universo vivo y muy poblado. Es quizás uno de los mayores logros de Destiny: te hace sentir parte de ese mundo. Por poner otro ejemplo: no hay que elegir las misiones desde una lista o un menú, sino desde el propio mapa del universo. A los lugares se llega viajando en tu nave, y en algunos casos, para poder acceder, es necesario hablar con alguien, o comprar un pase, tal y como ocurriría en el mundo real. Bueno, en el mundo real del futuro, ya me comprendéis.

Además, el universo de Destiny cambia cada semana: todos los martes tiene lugar el reseteo semanal que trae nuevos personajes no jugables y eventos. Hay semanas en las que se juega un torneo competitivo (con reglas variadas), en otras ocasiones ha habido hasta circuitos de carreras o se ha celebrado hasta Halloween. A determinadas horas del día, en alguna de las zonas comunes, pueden ocurrir también eventos públicos, a los que sólo puedes unirte si casualmente estás cerca. E incluso hay un vendedor de mercancía exótica que sólo viene al juego los fines de semana. En ocasiones me encuentro mirando al reloj, para no llegar tarde a su encuentro, y sonriendo al pensar que más que estar jugando a Destiny, parece que estoy dentro de Animal Crossing. Esta mezcla de estilos tan particular ha creado un nuevo subgénero dentro de los videojuegos, llamados “Loot-shooters” (luego os cuento de dónde viene lo del “loot”). Dentro de este subgénero también nos ha llegado recientemente The Division de Ubisoft, y seguro que no es el último que vamos a ver.

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Advertencia: Destiny es extremadamente adictivo

Es un hecho: en su diseño, Destiny está planteado para ser adictivo. Hasta los detalles más livianos provocan una sensación agradable en el jugador: los continuos comentarios sarcásticos de tu acompañante, la forma en la que planeas con el doble salto, o cómo los enemigos saltan por los aires cuando les alcanza tu bomba. Las distintas armas poseen un mínimo de asistencia que ayudan a que tus tiros sean más certeros. Cada enemigo que derrotas, cada headshot y cada pequeña victoria resulta gratificante. La pequeña explosión con la que caen los “malos” si les aciertas en su punto débil sólo está ahí para que te sientas bien, para reconfortarte. Es el equivalente al agradable cosquilleo que sentíamos cuando con Sonic cogíamos un montón de anillas de golpe, o con Mario llegábamos a un power-up difícil de alcanzar.

De nuevo, de una forma similar a como ocurre en los juegos de rol masivo, al derrotar enemigos, estos nos van recompensando con diferentes objetos generados aleatoriamente, que pueden ser armas, o piezas de nuestra armadura. Esto es lo que en la jerga del juego se conoce como “loot”. Como jugador, continuamente estás intentando realizar misiones más difíciles o mayores hazañas, sólo para conseguir mejor loot y de esta forma subir tu nivel. Y a medida que vas consiguiendo subir tu nivel, puedes ir accediendo a nuevas zonas y misiones, que te permitirán a su vez conseguir mejor “loot”. ¿Me vais siguiendo? Ahí está el gancho, y es potente.

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Por si fuera poco, cuando muchos jugadores están llegando ya al límite máximo de nivel, éste se incrementa con una nueva actualización, como la reciente Rise of Iron. De nuevo, Destiny se convierte en una competición entre sus jugadores para ver quién consigue antes las nuevas armaduras exclusivas o las nuevas armas exóticas, en pos de tener un nivel más elevado. Siempre juegas una partida más, por si ahora el objeto que consigues te hace subir mínimamente de nivel. ¿No ha podido ser? Bueno, probemos otra vez… Por esto es por lo que me gusta llamar a Destiny, en clave de humor, “el Candy Crush de los juegos de tiros”. ¡A todos nos gusta ser mejores que nuestros vecinos! ¡Merece la pena el esfuerzo!

Asímismo, Destiny forma un ecosistema social que aglutina simultáneamente a miles de personas. Ocurre con frecuencia que, tras unirte a la partida de alguien, directamente empecéis a hablar, a preguntaros de dónde sois, si jugáis a menudo o si sabes cómo se consigue determinada arma. Tengo grandes historias que han salido de Destiny: jugar a la vez con una madre y su hijo, hacerme pasar por un chavalín “rapero” para que no me echaran de un grupo que me estaba ayudando mucho (mientras en mi casa me miraban con cara rara cada vez que me escuchaban gritar “yo!”), o buscar en un foro de internet a un “Sherpa” -o guía de Destiny– para que me ayudara a completar un objetivo difícil y así conseguir un trofeo. Puedo afirmar que he hecho cyber-amigos jugando a Destiny, y que la tediosa tarea de recolectar exageradas cantidades de materiales para conseguir un arma ha sido entretenida, solo por el hecho de contar con la compañía adecuada. ¿Comprendéis ahora por qué este juego se ha convertido en un fenómeno?

NOTA: la mayoría de estas interacciones con otros jugadores han ocurrido en inglés. El juego normalmente intenta colocarte en servidores de tu país, por lo que el idioma no suele ser un problema. Sin embargo, yo siempre juego con norteamericanos o canadienses, ya que las páginas externas a las que acudo para buscar grupos de jugadores siempre suelen estar pobladas por angloparlantes.

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Muy variado… ¿Y repetitivo?

Destiny ofrece una enorme variedad de modos de juego. Por un lado están las misiones de la campaña; que al principio, en el juego base, eran bastante sosas, pero que ahora son variadas y espectaculares. También existen otras misiones más largas que deben jugarse en grupos de tres (si no tienes a nadie a mano, el juego te asigna automáticamente acompañantes al seleccionarlas). Estas misiones, llamadas Strikes ─“asaltos” en español─, suelen tener diferentes mecánicas y un gran jefe al final. Cada semana, además, habrá una misión de la campaña y una Strike con una dificultad muy elevada.

Del mismo modo, se dispone también de una semana para completar las Raids (o “incursiones” en español). Son misiones muy largas, para jugar en grupos de seis, llenas de puzzles y bosses que sólo se pueden superar utilizando equipos variados, ya que son necesarias las habilidades de cada tipo de jugador. En estas misiones, típicas de los juegos de rol masivos de los que bebe Destiny, son fundamentales la comunicación entre jugadores y el compromiso por terminarlas. Uno de las mayores críticas que Bungie recibe continuamente es que no asignen jugadores automáticamente para realizar las incursiones, por lo que hay que utilizar medios externos al juego para buscar a otros guardianes y formar el equipo.

Bungie lo hace de esta forma para evitar que en tu partida haya jugadores que no estén comprometidos en acabarla, que no tengan el nivel suficiente o que, directamente, sean terriblemente torpes; y que así arruinen una partida que puede durar muchas horas, repartidas en varios días. Opino que la decisión es correcta, pero tampoco está mal ofrecer la opción a los usuarios, ¿verdad? Dentro del juego, no existe forma de buscar a jugadores para realizar una actividad determinada. Por suerte, como decía, hay sitios externos que gestionan esto bastante bien, en los rápidamente puedes formar un grupo y lanzarte a jugar en cuestión de minutos (recomiendo www.destinylfg.net ).

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Aparte de lo ya mencionado, existe incluso un particular modo “horda”, en el que hay que derrotar a grandes cantidades de enemigos con ciertos modificadores, que cambian semanalmente. Por último, Destiny ofrece una gran variedad de modos competitivos, que también son diferentes cada semana. Además, siempre puedes bucear por los distintos escenarios en busca de materiales, pistas, desbloqueables, caminos alternativos en las misiones, secretos que se desbloquean de las formas más ingeniosas (y que rompen a menudo la cuarta pared), que te llevarán a nuevas zonas o te ayudarán a conseguir objetivos necesarios para obtener armas exclusivas.

Destiny sabe motivar muy bien a los jugadores para que vayan variando entre todos los modos de juego, especialmente los competitivos, a través de una serie de objetivos que van planteando los NPC. Resolver estos objetivos siempre te hará ir a distintas misiones en todos los modos de juego, añadiendo diferente modificadores que hacen que tu experiencia siempre sea variada. Por ejemplo, yo ahora cada vez que juego a algún modo competitivo, lo hago con un tipo de arma en concreto, ya que la fabricante de armas de la base me está pidiendo que la pruebe. Sin embargo, muchos jugadores se quejan de que el juego es extremadamente repetitivo, sobre todo al llegar a los niveles superiores. Esto es cierto, pero sobre todo porque siempre se busca explotar el juego lo antes posible. Es común que en Internet aparezcan formas de subir de nivel “rápidamente”, realizando una misma misión ─o un mismo tipo de misión─ una y otra vez, ya que tienen un porcentaje de éxito ligeramente superior. Si te tomas el juego de esa forma, es obvio que rápidamente acabe cansándote. Si por el contrario te dedicas a ir cumpliendo tus objetivos de forma natural y sin prisas, la gran variedad de modos por los que tienes que ir desfilando, unida a los distintos modificadores semanales y a tus objetivos, hace que la experiencia sea bastante variada.

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La nueva expansión: RISE OF IRON

La nueva expansión de Destiny lleva pocas semanas con nosotros. Aunque no ha revolucionado el juego tal y como lo hizo la anterior, The Taken King, ofrece a los jugadores habituales nuevos incentivos para seguir jugando (y por supuesto, sube el máximo nivel alcanzable). En concreto, ofrece una nueva campaña bastante buena, una nueva zona común en la que jugar, una nueva zona social con varios personajes nuevos (y sus correspondientes misiones), bastantes armas y armaduras nuevas ─con modificadores muy curiosos─ y una nueva raid, que es bastante espectacular.

Conclusiones

Creo que una anécdota puede servir bastante bien para finalizar esta reseña y exponer mis conclusiones. Hoy mismo ha llegado un viejo amigo de visita a casa, mientras que yo estaba en mitad de una Strike. Mientras jugaba, le iba explicando lo que estaba pasando, y tras finalizar el boss quedó tan impresionado que me ha dicho, muy convencido, que va a comprarse una PlayStation 4 sólo para poder jugar a Destiny. Y ha tenido una duda, bastante razonable, ya que en nuestra conversación yo le explicaba que estoy muy emocionado porque anuncien algo de la segunda parte, que sale en 2017. Su duda ha sido: “¿merece la pena adentrarse en Destiny ahora, ya que parece que han finalizado todas las expansiones y el juego nuevo sale el próximo año?”. Mi respuesta ha sido un rotundo sí. La cantidad de contenido y las horas de diversión que ofrece son apabullantes. Para un solo jugador las misiones pueden volverse repetitivas pronto, pero si tienes un grupo de amigos y puedes vivir la experiencia con ellos, te aseguro que va a ser inigualable. Para mí no es solo uno de los mejores juegos de esta generación, es directamente una de las experiencias qué más he disfrutado dentro del mundillo del ocio electrónico. Y esto viene dicho por una persona que lleva toda su vida con un mando en la mano, y curiosamente, a la que no le gustan nada los juegos de disparos y cuyos gustos son más afines a todo lo que pueda ofrecer Nintendo. ¿Hacen falta más pruebas? Pregunto de nuevo: “¿Merece la pena Destiny?” Pues mira… .

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